jueves, 15 de mayo de 2008

Hollow


Las nubes cubren el temperamento, son una protección, una herramienta. Ofuscan y anulan el habla, se aquilata un silencio incomparable. Hay música...
Cada letra se convierte en una palabra que nunca saldrá de mi boca...cada silencio me atormenta y quema mi lengua, a la vez que hace que cierre los ojos y grite por dentro. Abro los ojos y comienzo a moverme, todo pasa a mi alrededor como una película muda, los roces, las miradas, los saludos, los díálogos, las discusiones y las palabras de amor; todo es extremadamente aséptico para mi. El frío se siente más que ayer, lo veo en la gente, no puedo sentirlo por mi mismo. Solo en un banco de plaza me detengo a recordar cómo era respirar, cómo era llorar, cómo era hacer feliz a alguien, cómo era yo...y no obtengo satisfacción alguna. Mis ojos mueren una vez más.

2 comentarios:

Nacho dijo...

Groso!!

buno hermano, no dejas de sorprender.

un agrado el fin de semana.. loco, fuera de lo común.

un abrazo,

"somos pasajeros en extinción"

bye!

Anónimo dijo...

Hay días en que no tenemos las mismas ganas de volar que normalmente. Hay días, es decir, que no parecen días, sino largas noches o madrugadas nubladas, en que no tenemos el valor de sentarnos frente a la página en blanco y escupirle las letras que llevamos dentro. Hay días en los que no tenemos el valor suficiente para ensuciar el silencio con nuestros pensamientos.